viernes, junio 29, 2018

Contar para ver, gritar para callar



Comencé a escribir esto en twitter, y casi casi sigo con ello, después de años sin realmente escribir así, sobre estas cosas, reflexionando de madrugada en un hotel en un lugar lejano.

Curioso, ahora que lo pienso… Escribo mejor estando en hoteles. Y no digo en plan pijo en un hotel de 4 estrellas en la bahía de Sliema. Como ahora, quiero decir. Sino que las cosas más extensas que he escrito e ideado ha sido en hoteles. Mientras estaba trabajando en el Royal National en Londres escribí Un cuento en Peligro. Durante un viaje a Escocia surgió la base de la posible segunda parte, Un cuento en Entredicho. Después en una visita en Boloña con unos amigos acabe bajando por la noche en el hotel y escribir lo que eventualmente acabo siendo el episodio piloto de Fauna Freeky.

Y ahora aquí ando, de nuevo en una terraza con vistas. Después de haber pasado la tarde en la Ciudad Silenciosa, el sugerente sobre nombre con el que se conoce Mdina, la antigua ciudad amurallada en lo alto de una colina en Malta. Un lugar de calles estrechas, edificios antiguos y silencio que te hace pensar en lo que ha podido ocurrir entre sus muros. Como decía en el Tweet, le dan a uno ganas de escribir.

Y claro, te pones a mirar un poco mas cosas interesantes, y descubres la historia de la pequeña población Tal-Maqubla, que viene a ser el Lugar del revés. Un lugar lleno de gente tan impía que Dios la hundió en la tierra.

O sobre los IlGawgaw, gente que nació el 24 de Diciembre y que cada noche en su cumpleaños se convierten en espíritus en pena que recorren la isla, malditos para siempre.

O la historia de la ciudad subterránea de Valleta, un complejo sistema de túneles que se supone que unía los 8 Aubergues de los Caballeros de San Juan, la Orden de los Caballeros de Malta, en la que logias y grupos secretos se reunen, o que contrabandistas usaban para traficar con sus mercancías sin ser vistos por las autoridades… Y que ahora posiblemente estén cerrados, y llenos de los espíritus rabiosos de aquellos que perdieron su vida allí…

O lo que termina de dejarte un poco en el sitio, una creencia basada en restos arqueológicos encontrados en la isla que son prácticamente los más antiguos conocidos, piedras grabadas que datan de hace 9000 años, y que hace que muchos se pregunten si Malta es lo que queda de lo que en una época llego a ser, Atlantis, la civilización perdida que jugo en exceso con los elementos y acabo semihundida y su avanzada civilización perdida.

Y comienzo a pensar en espadachines abriéndose paso en los túneles de Valleta, tratando de evitar ser capturados por una hueste fanática que se ha ofendido por su intromisión en un ritual para devolver a la isla algo del conocimiento perdido. Hechiceros cuya magia limita el sonido de la voz de aquellos que entran en la Ciudad del Silencio, y que se alimenta de los gritos que no se dan. Niños aterrados que se niega a dormir temprano en la víspera de Navidad y que sale de su cuarto tras haber oído un ruido en el pasillo, y que al salir ve como su padre parece tropezar, volverse translúcido mientras sus rasgos se transforman y se vuelven monstruosos, sus ojos hallándolo en la puerta, hambrientos e incapaces de reconocerle.

Y también te puedes imaginar otras historias, menos fantasiosas, mas asentadas en lo que fue y lo que pudo ser y lo que no sera. Pero que puede tener ecos y coincidencias.

 Y con suerte pase de nuevo, y una idea germinada en una noche insomne en un hotel a miles de kilómetros de tu hogar se convierta eventualmente en un lugar al que poder volver, en un lugar que compartir con otra gente.

Quizás.

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